miércoles, 21 de octubre de 2009
Del poemario JANUS
En pos de mí
Lo sabemos dos
soy un extraño de mí
aquél que se apoderó
de mi presente
que me dejó
tan ausente
de todo
lo que fui
sé
que no me reconozco
desde que me recuerdo
en pantalones cortos
y mis lentes primeros
tantas veces
he visto
a ese extraño
que soy de mí
cantando los vanos laureles
de victorias ajenas
lo he visto
quemando pasiones
en tantas y extrañas hogueras
hoy
comienzo el destierro
de ese extraño
que he sido de mí
lo llevaré a la frontera
a despedirlo
sin odio y con certeza
con pasaporte
y sin boleto de vuelta
entonces iré
en pos de mí
para recobrarme
para revivirme
para reclamarme
desde aquel umbral
en mis primeros lentes
y mis cortos calzones.
sábado, 26 de abril de 2008
Del poemario LA DICHA SIN NOSOTROS
Invitados al jardín,
¡ay, desterrados!
Desterrados de la luz
que ya atisbaron
con verbo ciego,
con el lento naufragio
de sus deseos.
Así, desde el asombro
hacia el delirio,
hasta el frágil desnudo
de un unicornio.
Duermen y sueñan,
y en su sueños visible
la duda inmensa.
Lamparitas de aceite
son sus palabras.
La penumbra se aleja
sin decir nada.
¡Cómo les hiere
que se agote la lumbre
cuando se duelen!
El delirio es escombro,
caído cielo.
Escombro de la sangre
hasta los besos.
Verbo y delirio:
dicha herida y escombro
dulce y roído.
Por la sombra del verbo
el alma huye.
Por ansias de delirio
se va sin lumbre
mientras el lecho
va escombrando de lunas,
delirio y verbo.
El silencio los une,
poción de brujo,
los hechiza el sendero
de plenilunio.
No digan nada,
que se escapa la niebla
por la ventana.
El verbo es una ausencia
gris y perdida.
Hojarasca en los labios
enardecida.
Gnomo travieso,
antifaz del delirio
y de sus ecos.
En la voz de ese gnomo
ciertas riquezas,
y el alma como un cofre
que las reserva.
¡Tantas canciones
aspirando hasta el cielo
sin ningún nombre!
Son las frondas del verbo
sombras de aves
que remontan su rastro
para librarse.
Luz de lo oscuro,
se confunde en la cueva
de sus conjuros.
Se disfraza la dicha
con acertijos.
Con antifaz del bufón
que es uno mismo.
Mírate cerca
que te mira la duda
que a ti te inventa.
Mirar de dos abismos,
nace la dicha.
Abrazada a la pena,
son una misma.
Risa y sollozo,
como el agua y Narciso,
rostro con rostro.
Dicha y pena te claman
desde la cuna.
Van contigo en tu sombra
por sol y lluvia.
Siempre presentes.
A tu lado en el lecho
cuando amanece.
El futuro empeñado
por el presente,
por el delirio en vilo
fugaz y breve.
Breve el aroma
de la dicha que un día
será memoria.
Cada momento un ave
en la ventana,
anidando el cansancio
para echar alas.
Alas al viento,
añorando el futuro
como un recuerdo.
Con la niebla del aire
se va la vida.
Enlazadas las manos
y las sonrisas.
Siéntate y ríe,
que no se escape el tiempo
con ojos tristes.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









